viernes, 23 de junio de 2017

VEGAOO.ES - DISFRACES Y MUCHO MAS

Hace unos días contactaron con nosotros desde VEGAOO invitándonos a probar algunos productos de su tienda online de disfraces (y mucho más) y no pude más que responder con un gran ¡SI!.
Uno de los grandes entretenimientos de Martín es disfrazarse, tanto que estas pasadas Navidades sus Majestades los Reyes Magos de Oriente tuvieron a bien traerle un baúl lleno, llenito de disfraces.

Pero... una vez aceptada la invitación llegaba la parte más difícil... ¿qué escogemos?. Y sí, creedme, no fue naaaaada fácil. Tienen tantos productos que es difícil decantarse por unos pocos... primero pensé en elegir alguno de los disfraces en familia que tienen (padre/madre e hij@, familia al completo, pareja...) pero no veía yo al padre de la criatura vestido de abejita, ¡aunque hubiese sido un puntazo!. Luego dije... bueno, ¿y uno para MartínPrecioso y el perrito?, ¡ay pero si no tenemos mascota!, pero es que fue verlos y querer adoptar a un peludo (podéis ver de que hablo haciendo Click aquí)... Pues había qur decidirse y como no, una vez más el enanito se quedó con todo, a fin de cuentas es quien más lo va a disfrutar...

El enano últimamente está que lo flipa con el tema súper héroes, capas, máscaras, espadas y brutalidades máximas... con lo cual la temática estaba clara: súper héroes/mundo Marvel.

www.ymimundocambio.com

Elegimos dos disfraces, a cual más molón,  de "Hombre murciélago" y otro REQUETECHULISÍSIMO de Hulk. He de decir que tenía mus dudas con el tema calidad del tejido  y de cómo iba a reaccionar el peque al vestirse con ellos... ¿le picarán?, ¿se agobiará con las máscaras?, con la calor que está apretando estos días, ¿no le molestará?.




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Pronto pude encontrar la respuesta a mis dudas, el pedido fue servido en un abrir y cerrar de ojos y sin incidencias en el transporte. ¡Que gran sorpresa descubrir que las calidades, tanto de uno como de otro, eran incluso mejores de las que podría esperar!. El disfraz de Bat-Man lleva un relleno de espuma que simula los músculos y, aunque en el de Hulk también podría haber optado por coger la Edición De Lujo (musculatura incluida), preferí no hacerlo al encontrarnos ya en verano y pensar que el peque se iba a asar... aunque luego tuvimos pelea por quitarnos los disfraces.

¡MartínPrecioso pasó una tarde estupenda en el parque jugando a ser sus súper héroes favoritos y para él no existía frío ni calor!

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La verdad es que pasamos una tarde estupenda "Salvando al Parque" y todo gracias a VEGAOO.ES. Decir que luego la fiesta continuó en casa con las pinturas de cara que también nos enviaron y que, seguro, nos darán muchos ratos divertidos.

Si estáis buscando un disfraz, complemento divertido, decoración de cumpleaños, etc... os recomiendo que visitéis su página, en ella encontraréis a un precio súper competitivo todo lo que imaginéis y mucho más.

¡NOSOTROS SEGURO REPETIREMOS LA EXPERIENCIA VEGAOO!

lunes, 12 de junio de 2017

Operación des-colecho


www.ymimundocambio.com

Es oficial, desde el viernes 19 de mayo de 2017, fecha que pasará a los anales de la historia tanto de esta familia como mundial, ¡¡Martín tiene dormitorio propio!!.

Y sí, es que hasta ahora nuestro hijo, no sólo dormía en nuestro dormitorio si no que, dormía con nosotros... ¡en nuestra cama!. Ahora es cuando unos se llevan las manos a la cabeza,  otros tienen tema de critiqueo  conversación para un par de días y otros tantos confiesan con la boca pequeña que ellos también tienen "cama-patera".

Y es que, señoras y señores, en esto de la p/maternidad y como a mí siempre me gusta decir en cuanto se tercia... no hay buenos ni malos, no hay verdades absolutas ni formas de criar perfectas, simplemente es SUPERVIVENCIA. Haz lo que mejor encaje en tu familia, lo que os haga felices y de la forma que más fácil sea para todos sus componentes.

Si mi yo actual hubiera ido a visitarme hace unos años y a contarme cómo iba a ser como madre... vamos! Vamos, vamos! Hubiera pensado que me habían metido alguna seta alucinógena en la cola-loca. Pero ese no es el tema que ahora nos ocupa ya que, emulando al grande y mítico Fernando Fernán Gómez "yo he venido a hablar de mi descolecho".

Nunca entró en mis planes eso del colecho, no al menos de una forma inicial... si queréis saber un poco más acerca de lo que significa colechar, más allá del dormir en el mismo colchón, pinchando aquí podéis ver la definición que se hace en Wikipedia sobre el colecho y sus beneficios así como en qué casos está contraindicado.

Y es que nuestro colecho comenzó de la forma más inesperada... ¡por prescripción médica!, sí, sí, como leéis y es que la pediatra de Martín, una profesional a la que ADORO por su saber hacer, saber estar y sobre todo por ser una mujer ACTUALIZADA pese a ser de la vieja escuela  (sí, aún hay pediatras con unas cuantas décadas de profesión que aman su trabajo y defienden, respetan y apoyan a los padres en su forma de crianza, desde aquí GRACIAS AMPARO).

Martín nació grandote, 3750gr y 51,5cm, en el hospital perdió según me dijeron "de manual", 300gr los cuales tardó en recuperar ¡casi un mes!. Era un niño insomne, hacía tomas eteeeeeernas, incluso algunas se solapaban. Su sueño no duraba más de una hora o hora y media y yo no daba a basto... si nadie te cuenta realmente lo duro que es tener un hijo, menos lo hacen sobre los sin sabores de la lactancia materna, pero eso es harina de otro costal.

Todas las semanas, durante bastante tiempo, tuvimos control de peso con el peque, crecía mucho, muy rápido y se mantenía en peso. Una vez recuperado el peso de nacimiento seguimos con los dichosos controles para cerciorarnos que todo era correcto. Los pipis y cacas en cada toma, así como los pañales rebosantes eran buen indicador de que todo marchaba con la lactancia materna pero, no conseguía que durmiera si no era en brazos (míos o de su padre), al pecho o pegadito a nosotros, bien en el fular o encima nuestro.

Semana tras semana la pediatra del peque veía mi cara de mombie, dícese de la fusión de madre y zombie en un mismo ser,  parte por el cansancio natural y lógico de una mujer en la cumbre de su puerperio y parte por la falta  (excesiva) de sueño... tal sería la estampa que ofrecía esta mi persona queen una de las visitas la pediatra me preguntó: "pero, este niño... ¿cómo y cuánto duerme?", entonces le expliqué y me dió el primer consejo de supervivencia a la maternidad: "si vais a descansar más y mejor... dormid con él". El cambio fue, no voy a decir que brutal porque Martín hasta más mayorcito fue más bien de dormir poco, pero bastante considerable.

Al principio la familia se preocupó con el tema del colecho pero explicados los cuidados o precauciones a tener y viendo como nuestra pequeña gran familia iba ganando en descando, felicidad y armonía... no pudieron más que caer rendidos ante las maravillas del colecho. Quien alguna vez haya dormido con su bebé, me atrevería a decir que todos en algún momento de la crianza, no me podrá negar esa felicidad al despertar y ver a tu lado a tu bebé durmiendo o que te despierte con gorgoritos de alegría, vamos que aunque sean las 5 de la mañana!, uno despierta feliz.



Puedo decir que he disfrutado plenamente de estos más de tres años de colecho, no me arrepiento para nada de ellos, pero si volviera a ser madre no sé si repetiría, y no por nada,  si no porque no me gusta decir ni asegurar algo que no sé, simplemente sucedería o no... como creo que debe de hacerse, dejándolo fluir...

Y, si tanto he disfrutado el colecho, ¿por qué me planteé el descolecho?, sencilla a la par que difícil decisión... Martín sigue mamando, aunque cada vez es de manera más ocasional y ya casi  (salvo los días que se pone extrañoño) exclusivamente para dormir, cuando estoy de tetas presente, porque si duerme en la escuela infantil o con su padre no le es necesario... y por ahí van los tiros. Si al hecho de que mi hijo una cama de 180x200cm le parece una pista de baile nocturno perfecta, traduzcase en que se mueve más que una gelatina en un terremoto, (teniendo barreras de 160cm a ambos lados de la cama se ha llegado a caer en VARIAS OCASIONES por los pies de la misma,  no digo más),  le sumamos patadas, puñetazos, despertares en busca de teta, peleas continuas por el tapar/destapar de la ropa de cama y otros tantos inconvenientes que nos iban surgiendo... el resultafo final era una madre desvelada, preocupada y cansada que no era capaz la mitad de los días de rendir en el trabajo (el padre a todo esto la mitad de las noches .

Pero ahora que lo teníamos claro venía la parte práctica. ¿cómo hacerlo?, pues simplemente fuimos creando la ilusión. A medida que se acercaba el tercer cumpleaños de Martín le comentábamos lo mayor que se estaba haciendo y lo divertido que sería tener una "cama de mayor" para él solo. Desmontamos la cuna que estaba cogiendo polvo  en su cuarto, la pasamos del dormitorio de matrimonio a su habitación  a los meses de darnos cuenta de que había ocupado nuestra cama y que la minicuna-cuna-colecho restaba un precioso espacio junto a la cama, él mismo nos ayudó a guardarla. Su iaio era el encargado de traer su "cama de mayor" y durante 2 semanas, al llegar a casa por la tarde corríamos a comprobar si ya la había traído. Martín no paraba de contar emocionadísimo a todo el que cruzaba más de dos palabras con él que iba a tener una "cama de mayor" con una escalera y una puerta, esto no sabemos de dónde se lo sacó pero estamos ideando el cómo acoplar estos accesorios a la estructura.

Y POR FIN LLEGÓ EL ANSIADO DÍA. Montamos la cama y esa misma noche ¡quiso dormir en ella!, desde ese día Martín duerme en su habitación. En honor a la verdad, he de decir que no es tampoco un me duermo y hasta el día siguiente... hay noches wue se despierta una o dos veces y otras que ninguna. Tampoco hemos cambiado nuestro ritual de sueño, sólo el escenario de este, lo cual creo que contribuye a que el traslado gsya sido más fácil. Tras el baño y la cena un pipi, besito a papá y mamá y Martín se van a la cama. Cuatro mimos, un poco de teta, media vuelta y a dormir. Una vez dormido ya me retiro a mi cama.



Y ahora diréis... bien Carol, ¡objetivo conseguido!, ahora... ldescansarás por las noches, verdad?, pues no lo que yo quisiera sinceramente... Martín ha aceptado el descolecho a las mil maravillas pero, para mi sorpesa, creo que la que no esraba preparada era yo. La primera noche me la pasé en vela yendo y viniendo de una habitación a otra... y no porque Martín me reclamase, no!, él durmió toda la noche del tirón, era yo la que no lograba conciliar el sueño sin verlo y tenerlo a mi verita...

Estas tres semanas de descolecho no hacen más que recordarme que mi pequeño bebé ya no está y que ahora se ha convertido en un niño con más independencia de la que me gustaría. Vamos quemando etapas a la velocidad de la luz y yo, como madre de manual, no puedo di no sentir una extraña mezcla de orgullo y profunda nostalgia.

A los que me habéis preguntado durante este tiempo cómo habíamos hecho para descolechar a Martín no puedo más que decir que como hicimos con otras etapas: chupete (aunque fue él mismo quien lo dejó), pañal... respetando tiempos. Nuestro colecho empezó sin buscarlo y ha terminado sin forzarlo. Alguna noche hemos seguimos compartiendo colchón, eso sí, intentando que sea en su cama no en la nuestra y de forma anecdótica. Pero sin presión ni discusiones porque al final de lo que se trata es de hacernos la vida más fácil y bonita.

Y vosotros... ¿practicáis el colecho en casa?.

martes, 16 de mayo de 2017

El pito... ¿no se toca?. Historia de una BALANITIS (II)



Hace unos meses os contaba aquí cómo un tarde, sin más, nos encontramos con una Balanitis de órdago. Para quien no leyera el post y/o no sepa qué es eso de la BALANITIS os resumo breve y coloquialmente: dícese cuando se da lugar a una inflamación en el pene que viene dada bien por una infección o por uso de jabones inadecuados (irritantes), entre otras causas... ¡¡¡vamos que aquello está cual higo chumbo!!!.

La BALANITIS de Martín fue bastante grande, y sorpresiva, ya que unas horas antes "su colita", aparentemente estaba normal. Como os conté en su momento, con unos lavados y el antibiótico en crema que nos mandaron en pocos días el peque estaba como nuevo. Pese a ser conocedores del tema y haber leído sobre ello antes de que al peque le pasara (y ser conscientes de que es algo muy habitual en niños pequeños que aún tienen fimosis fisiológica) es algo bastante aparatoso y en ese momento ni lecturas previas ni leches solamente ves "aquello" como un pimiento colorado y a tu hijo que chilla como un loco si, incluso, le roza el aire...

Al par de semanas de finalizar el tratamiento que nos indicaron nos fuimos al urólogo con el informe de urgencias que nos dieron y a que revisara que todo estaba en perfecto estado. El doctor, joven y muy amable, fue un gran fiasco para mí... yo (la leida sobre el tema) iba casi convencida a que no le iba a dar mayor importancia y sería un "todo correcto para casa" y, bueno aunque sí fue así no fue del todo como esperaba... le explicamos el motivo de nuestra visita y pasamos a la camilla para que pudiera ver cuánto se retraia el prepucio. ¡Cual fue mi sorpresa cuando el glande se dejo ver hasta casi la mitad!, antes de la balanitis no lográbamos bajar el prepucio casi nada. Aún así, su recomendación fue que furante un mes le aplicáramos una pomada en el prepucio, preferiblemente dos veces al día y una de ellas tras el baño, para que la piel estuviera más blanda y receptiva para su aplicación y fuéramos retrayendo con cada aplicación.

Decidimos posponer la aplicación del tratamiento ya que tras la balanitis y sus curas el prepucio se retraia bastante bien, aunque aún no era total y dado que el prospecto de la pomada en cuestión indicaba que el tratamiento eran corticoides puros y duros... pues decifimos esperar un poco y ver cómo se desarrollaba todo.

"La mayoria de las fimosis fisiológicas remiten antes de los tres años, si no es así, es importante consultar con vuestro pediatra"


Pasaron las semanas, meses... y lejos de abanzar con el tema, nos dimos cuenta de que habíamos dado un paso atrás. No sé si será normal, pero el prepucio volvía a estar como al principio. Y el tema de "sacar el gusanito" como le llamamos en casa, lo lleva-ba un poco mal. Fue entonces cuando seguir las indicaciones del urólogo. Normalmente a los tres años las fimosis fisiológicas han remitido, aunque algunas pueden persistir hasta edades posteriores sin causar mayor problema y resolviéndose cuando el niño empieza a explorar su cuerpo. Pero la verdad es que sopesamos el tema, valoramos diferentes opciones, consensuamos y finalmente ganó el seguir las indicaciones médicas.

Aprovechando el inicio de mes comenzamos el tratamiento. En la visita a la consulta del urólogo, este nos explico el modo de aplicación y su frecuencia, 1-2 veces al día, en caso de aplicar 1 hacerlo tras el baño e ir probando todos los días a retirar un poco más. Y así comenzamos, 1 aplicación tras el baño y bajando el prepucio SIN FORZAR, muy importante el no hacerlo ya que el mítico tirón lejos de ser beneficioso puede producir desgarros que conllevan a empeorar el pronóstico de la fimosis, sin mencionar del daño físico y psíquico ocasionado a los pequeños.

En casa cada vez que hemos tenido que dar un tratamiento a Martín, que por suerte han sido pocas veces, le hemos ido preparando y explicando, en un lenguaje adaptado a su edad por supuesto, qué íbamos a hacer, cómo (contando siempre con su ayuda) y el por qué. Es algo que nos parece super importante ya que, el que ellos sepan qué va a pasar, hace que estén más calmados, participativos y, sobre todo, tengan seguridad.

"El uso de cualquier medicamento debe ser prescrito por un facultativo" 

He de decir que un par de días bastaron para empezar a ver resultados y a día de hoy, 15 de tratamiento, estamos muy satisfechos de los progresos. Estamos justo a mitad de tratamiento y ciertamente el cambio ha sido brutal, si bien es cierto que, una vez terminado, continuaremos con los ejercicios se haya logrado o no el objetivo con la aplicación de los corticoides de uso tópico. Una operación de fimosis no cabe como opción para nosotros de momento, otra cosa bien sería que existieran infecciones de repetición y/u otros problemas, pero si no se consigue, hasta que no sea más mayor nos parece innecesario el meter a un niño tan pequeño en quirofano, con una anestesia general siendo que esta tiene más peligro que la propia operación.

Por último recordar que, los medicamentos tratamientos (sobre todo los que administramos a niños) deben suministrarse bajo supervisión médica, quizá para vosotros que me estáis leyendo sea algo lógico pero no os hacéis una idea de la cantidad de veces que me han " recomendado" la pomada en cuestión... y no, el jugar a médicos lo dejamos para los pequeños que nosotros ya tenemos una edad, ¿verdad?.

En unos 15 días visitaremos al urólogo y veremos resultados... aunque lo que ya sé es la respuesta a mi pregunta: "el pito...¿no se toca?" Yo digo SI pero ¡con cuidado!.


miércoles, 26 de abril de 2017

Por siempre en nuestro corazón - 26 de abril

26 de abril... una fecha que siempre estará grabada a fuego en mi corazón... 26 de abril... como cada año, y ya van 4, mi corazón se vuelve a romper, se desgarra lentamente según se acerca la fecha... 26 de abril... el día que perdí mi alma... 26 de abril... el día que os fuisteis...

"Pasará"... "tendrás más hijos"... "eres joven"... "ha sido lo mejor"... "la naturaleza es sabia"... ¡NO!, ¡NO!, ¡NO! y ¡NO!. No pasa... aprendes a vivir con tu pena... tienes mas hijos pero no los que se fueron... los años pasan... no es lo mejor perder un hijo (ni dos)... la naturaleza no es sabia si no cruel.

Nadie nunca jamás puede medir el dolor de un semejante, ni un familiar, ni un amigo, ni tu mismo puedes saber lo que duele hasta que no pasas por ello... estoy cansada de oír "palabras de aliento" que no hacen más que ridiculizar la pena ajena... lo hacen por bien, me consta, lo sé... pero por propia experiencia sé que lejos de consolar hieren.

Hace cuatro años que mi marido y yo perdimos a nuestros hijos y, a día de hoy, os aseguro que aún duele. 20 semanas de embarazo, el 5º mes... mientras para algunas mamás es cuando empieza a ser notorio su estado gestante, cuando estás albergando la vida de dos minipersonitas la cosa es más que evidente...  ¿Creéis que si hubiera pasado una semana antes, o 4 después hubiese sido menos o más traumático? quizá sí, quizá no... lo único que cambia que estés en una etapa u otra del embarazo es lo "visible para el mundo" que este sea y la cantidad de recuerdos e ilusiones que te haya dado tiempo a compartir. Desde el día que me enteré del positivo sentí tanto amor, tanta alegría... cuando supimos que eran dos (y una vez superado el "susto" inicial) ¡mi corazón y mi amor se multiplicó!.

Mario y Joel 22 días antes de marcharse


Desde un principio fueron grandes luchadores... de poco más de 7 semanas un gran hematoma casi los arranca de mi vientre, pero mis pequeños lucharon por quedarse... hasta que el destino dijo "Hasta aquí", fue en la semana 20... la mitad del embarazo... no me dolió más que a ti, ni menos que a ti... es mi pena... mi pena es mía... no quiero que la magnifiques ni que la menosprecies. Si no sabes qué decir, no hables, no digas nada, pues seguramente tus palabras hieran.

Al compartir mi dolor he conocido más historias de muerte perinatal silenciadas... unas con un embarazo a término (muerte perinatal), otras con pocas semanas, alguna de pérdida de uno de los bebés mientras que el otro llegó (gracias a la vida) a nacer perfectamente... pero TODAS coincidimos en lo mismo... no hay un sólo día en que esos bebés no sean recordados y por SIEMPRE amados.

De ese día lo recuerdo todo... Recuerdo el momento en que supimos qué estaba pasando realmente... recuerdo cómo me dieron la noticia de que estaba en trabajo de parto y que no había vuelta atrás... "Son muy pequeños, no hay opción" me dijeron... allí, sola, mientras mi marido estaba en el pasillo sin saber qué pasaba, allí, en ese mismo instante dejé de sentir... lo que vino después quedará para nosotros, demasiado amor, dolor y lágrimas se derramaron... estando ya en planta, en el silencio de un pasillo largo de la planta de maternidad, apartada de todas esas habitaciones que gritaban vida, los pasos acelerados de alguien por el pasillo, se pararon en seco al llegar a la puerta de mi habitación, una GRAN AMIGA y su marido (otro GRAN AMIGO) corrieron a nuestro lado para estar junto a nosotros en esos horribles momentos... Ella hacía unos meses había perdido también a su bebé... pocas semanas de embarazo, pero mucho dolor en el corazón... la delicadeza de sus abrazos, su apoyo, sus silencios... Ella fue mi primera muleta, la siguiente fue un ángel, un ángel de los de carne y hueso y con el que, para mi orgullo, comparto sangre (aunque he de decir que esto es lo de menos porque sé que se entrega en cuerpo y alma por quien quiere, ella es así). También pasó por este trago amargo de perder a un hijo... nuestras horas al teléfono, nuestras conversaciones, nuestras lágrimas derramadas juntas... me prometiste que volvería a respirar, aunque no lo creyera posible... aunque en esos momentos todo fuera oscuro, triste y feo... y así fue.

Hace muy poco, se puso en contacto conmigo otra mamá que ha perdido a su bebé hace bien poquito, me decía que nuestra vivencia le estaba ayudando... con eso me quedo, así ya todo cobra sentido. Mis niños pasaron por nuestras vidas para enseñarnos que el amor es infinito, en cantidad, intensidad y tiempo... y que si bien "la naturaleza, en ocasiones, NO es sabia" todo hecho bueno o malo nos reporta una enseñanza, todo pasa por algo, tiene un fin, eso al menos es lo que quiero creer yo.

Este año mi homenaje a mis pequeñas estrellas debía de ser de esta forma, reivindicando su presencia, y la de todos los bebés que se fueron antes de llegar, en nuestras vidas... por ti Miriam, por tu bebé eterno que SIEMPRE brillará en el cielo y en tu corazón y por ese bebe arcoíris que llegará para devolverte la alegría, la ilusión y la esperanza.

Por Mario y Joel, que nos dieron la lección de vida más grande y nos regalaron a Martín, mi bebé arcoíris... mi niño de luz.

En nuestro corazón, en nuestra vida, para siempre.


viernes, 17 de febrero de 2017

39 HORAS SIN TI

Aquí estoy, de madrugada, sin poder conciliar el sueño y todo por el "gran mal" de la p/maternidad... el remordimiento y la culpa... y es que, mañana por primera vez pasaré una noche sin Martín, me despertaré por la mañana y no estaré junto a él ni él junto a mí.

En dos meses cumplirá los tres años pero hasta ahora nunca he tenido la necesidad de pasar una noche lejos de mi pequeño. Cierto es que la ocasión lo merece, el Madresfera Blogger's Day 2017 me espera y con él un montón de caras amigas y de conversaciones interminables.

Pero no puedo dejar de pensar que pasaré 39 horas sin ti, sin tus sonrisas, sin tus besos, sin tus abrazos, sin tus rabietas, sin ti...

Sé que yo lo voy a pasar peor que él, se queda con su papi y ¡con él todo es divertido! pero ese reloj no para de sonar en mi cabeza... tic tac, tic tac, tic tac... 39 horas sin ti, 39 horas para volver a verte, 39 horas que se pasarán como un suspiro y a la vez se me harán eternas.

Aún no nos hemos despedidos y ya tengo el corazón encogido... Muchos dirán que soy una exagerada, no digo que no, otros en mi misma situación me comprenderán y yo no dejo de pensar en esas 39 horas...

¿Cuándo fue la primera vez que pasaste más de un día sin tu hijo?,¿fue duro o por el contrario te resultó necesario?.

P.D.: Familiares y amigos que podáis leer esta entrada, por favor, vigilad que el niño vaya abrigado y bien peinado (Cari, si estás leyendo esto, disculpa, pero no confío en que leas las mil notas con instrucciones que te he ido dejando por la casa😝😝😝😝)










sábado, 11 de febrero de 2017

El conejito que quiere dormirse

Comenzaré diciendo que una de las peores cosas que llevo en esto de ser madre es el no dormir, y es que no fui agraciada con uno de esos bebé reborn a los que tienes que despertar para las tomas y que, a las pocas semanas de vida, duermen la noche del tirón...

Pues no señores... para mi "desgracia" mi hijo fue un recién nacido "normal". Un bebé al que tenía encima mía 23h y 55min al día. Cuando no era en las, interminables y cíclicas, tomas de pecho, era porque lloraba, cuando no porque dormía y claro, yo no sé vosotros pero en esta Santa casa pudimos comprobar que tanto la cuna como la minicuna las compramos modelo faquir, es decir, de las que tienen pinchos.

Pronto, no nos quedó más remedio, aceptamos que un recién nacido era así DEMANDANTE y que esto era la realidad de ser padres. ¡Que oye!, como se suele decir, "sarna a gusto no pica..."pero mortifica.

Pasaron los años... casi tres y la cosa medio mejoró pero aún no dormimos todo lo que nosotros y nuestro cuerpo querríamos, y tampoco creo que lo volvamos a hacer nunca más .Martín tiene "microdespertares" de los cuales él no se entera pero que a nosotros en ocasiones nos dejan en vela a las 4-5 de la mañana (como es el caso en estos momentos). Mi cara de zombie por las mañanas y mi sueño perpétuo dan fe de ello. Algo teníamos que hacer al respecto, aún no sabía qué pero algún remedio tenía que encontrar.

Poco antes de Navidad, buscando nuevos libros infantiles que pedir al Sr.Noel y a SSMM los RRMM de Oriente, me topé con un título, cuanto menos, curioso: "El conejito que quiere dormirse". Ni que decir tiene que atrajo toda mi atención y, de inmediato, Me dispuse a leer la sinapsis:

Portada del libro de Carl-Johan Forssén Ehrlin
 "El cuento de El conejito que quiere dormirse es un nuevo método para que los niños se duerman. Traducido a varias lenguas,  este libro revolucionario ha ayudado a miles de padres en todo el mundo a conseguir que sus hijos concilien el suelo gracias a las innovadoras técnicas psicológicas que aparecen a lo largo de la historia. 
Escrito en un lenguaje sencillo,  este libro logra que los niños se relajen y se queden dormidos antes incluso de que acabe el cuento."

Leí todas y cada una de las opiniones del libro... unos lo alababan, otros lo tachaban de inútil, de usar técnicas hipnóticas... bueno eran tan dispares las opiniones que decidí hacer lo que siempre que hago en estos casos... NO HACER NI CASO. Total en el caso de que no nos funcionará la pérdida no iba a ser muy grande y tenía ganas de probarlo.

Nos llegó la tarde de Nochebuena, y aunque tenía previsto probar a leérselo al peque al día siguiente (Nochebuena este año la pasábamos con mi família política y sabía que el peque llegaría a casa trasnochado y alterado, no era la situación ideal) cuando llegamos a casa Martín vio el libro en la cómoda de la habitación  (desde entonces es su sitio, a mano a la hora de dormir) y él mismo me pidió ir se lo leyera.

He de decir que antes, por la tarde tras recogerlo, me leí el prólogo y las "instrucciones de uso". Me hizo muchísima gracias que recaídas en que no se leyera en voz alta junto a una persona que estuviera conduciendo... ¿tal "poder" tenía el dichoso libro?, pronto lo descubriríamos. También indicaban que debíamos procurar que el niño estuviese cansado y tranquilo... "¡obvio!, ahora vienen estos descubriendo América", pensé. Continué leyendo las "instrucciones" y también señalaban que encontraría frases y palabras subrayados en negrita, estas había que enfatizarlas, otras en cursiva, las que había que leer despacio y susurrando y entre corchetes indicaciones como "bostezo","Nombre del niño", "realiza esta acción"... ¡me resultó muy gracioso!.

Intrucciones para el lector
Con todas la instrucciones claras y sin muchas expectativas, ¡nos dispusimos a leer el cuento!. La primera página quería ver, tocar, enredar... pero yo seguí leyendo como si nada... la segunda se "resistía" a prestar atención pero ya estaba algo más calmado. Yo seguía leyendo. Llegamos a la tercera página y empezó a tomar posición, la historia le estaba "atrapando" (deciros que desde la primera frase el libro introduce al niño como coprotagonista junto a Carlitos, el conejito, y lo va reforzando según avanza esta), a la cuarta creo que ya no llegó despierto! Pero aún así yo seguí leyendo, quería conocer la historia de principio a fin. Martín estaba profundamente dormido y esa primera vez con y gracias a Carlitos, se durmió sin su tetita. Lo reconozco, ¡casi lloro de emoción!.

Al día siguiente repetimos y obtuvimos el mismo resultado. BIEN. Tercer día, dormido cual liron. Peeeeero, llegó el cuarto día y "pinchamos". ¿qué había pasado?, yo había leído exactamente igual que los tres días anteriores... ¿o No?. La verdad, es que deberían poner en las instrucciones: "procure que el niño esté cansado y relajado y el lector también", al menos relajado... tres días de fiestas y comilonas familiares habían hecho mella en mis energías y paciencia... no "fallaba" el método ni Martín, ¡la que fallaba era Yo!.

Entendí, al menos creí hacerlo, el por qué fallaba el método en ocasiones... dejé pasar unos días para "recuperarme" y tratar de retomar a Carlitos.

Pasó una semana y le pregunté a Martín después de cenar si quería que fuésemos a la cama a leer el cuento de Carlitos, emocionado me dijo que sí. Leímos tooodo el cuento, con muuuucha paciencia y recordando que había que estar tranquilo para seguir leyendo. Terminamos el cuento y... media vuelta y a dormir. Así, tal cual. Nunca más hemos vuelto a terminarlo, creo que necesitaba conocer la historia hasta el final.

Ahora lo que hacemos es que el día que está más alterado de lo normal abandonamos. Martín ya sabe que para poder leer "su cuento con Carlitos", tenemos que estar atentos y tranquilos, lo que no quita algún "¿a ver?", "¿dónde estoy Yo?", querer tocar, interpretar con movimientos... pero si está, más o menos quieto, relajado y concentrado en el cuento proseguimos con él. ¡Y la verdad que a nosotros nos funciona!.

Si me preguntáis a partir de qué edad se recomienda... pues no sabría deciros exactamente pero yo creo que no menores de dos años. El lenguaje es sencillo pero no sé si del todo comprensible para niños más pequeños, ciertamente en el libro no indican edad mínima recomendada.

Sobre quien lo tacha de técnicas de hipnosis... bueno, yo no diría tanto la verdad. Bien es cierto que hay una parte de relajación dónde se le guía al niño relajando las distintas partes del cuerpo de los pies a la cabeza.

La repetición de palabras como "sueño", "dormir ahora", bostezos repetitivos, un entorno de luz cálida y tono suave y relajado en la lectura... pues invita a dormir!.

Relajamos todo el cuerpo de pies a cabeza 
El ejemplar que nosotros adquirimos viene acompañado de un cd que contiene el "audiolibro", el cual quiero escuchar yo sola antes de probar a ponérselo a Martín.  También os digo que prefiero tener ese momento nuestro antes de dormir, pero que sepáis que está y es una opción.

Relatada nuestra experiencia más que positiva, (anoche de hecho se durmió en la segunda página!!) os animo a que lo probéis si, como a nosotros, os cuesta lloros y disgustos la hora de ir a dormir.

Podéis adquirir el libro en cualquier librería, en Amazon (os dejo el Link del libro pinchando aquí) o, si queréis hacer "la prueba del algodón", consultar en la biblioteca de vuestro municipio si lo tienen y probar con el préstamo.

¿Conocíais a Carlitos el conejito?, ¿vuestros peques duermen bien?, ¿qué rutinas seguís a la hora de iros a la cama?.

Espero vuestros comentarios que SIEMPRE me encanta recibir y de los cuales aprendo un montón.

Un besazo! Hemos vuelto!.

sábado, 24 de diciembre de 2016

¡FELIZ NAVIDAD!

Esta noche es Nochebuena y mañana Navidad... no, no os voy a cantar el famoso villancico, no queremos que vuelvan las lluvias torrenciales!!, sólo queríamos pasarnos por aquí para desearos una muy Feliz Nochebuena y mejor Navidad. Que en esta noche tan especial todos vuestros sueños se hagan realidad.




Pronto recuperaremos cositas en el blog... muchas gracias por no olvidarnos!!!