@YmiMundoCambio

viernes, 17 de febrero de 2017

39 HORAS SIN TI

Aquí estoy, de madrugada, sin poder conciliar el sueño y todo por el "gran mal" de la p/maternidad... el remordimiento y la culpa... y es que, mañana por primera vez pasaré una noche sin Martín, me despertaré por la mañana y no estaré junto a él ni él junto a mí.

En dos meses cumplirá los tres años pero hasta ahora nunca he tenido la necesidad de pasar una noche lejos de mi pequeño. Cierto es que la ocasión lo merece, el Madresfera Blogger's Day 2017 me espera y con él un montón de caras amigas y de conversaciones interminables.

Pero no puedo dejar de pensar que pasaré 39 horas sin ti, sin tus sonrisas, sin tus besos, sin tus abrazos, sin tus rabietas, sin ti...

Sé que yo lo voy a pasar peor que él, se queda con su papi y ¡con él todo es divertido! pero ese reloj no para de sonar en mi cabeza... tic tac, tic tac, tic tac... 39 horas sin ti, 39 horas para volver a verte, 39 horas que se pasarán como un suspiro y a la vez se me harán eternas.

Aún no nos hemos despedidos y ya tengo el corazón encogido... Muchos dirán que soy una exagerada, no digo que no, otros en mi misma situación me comprenderán y yo no dejo de pensar en esas 39 horas...

¿Cuándo fue la primera vez que pasaste más de un día sin tu hijo?,¿fue duro o por el contrario te resultó necesario?.

P.D.: Familiares y amigos que podáis leer esta entrada, por favor, vigilad que el niño vaya abrigado y bien peinado (Cari, si estás leyendo esto, disculpa, pero no confío en que leas las mil notas con instrucciones que te he ido dejando por la casa😝😝😝😝)










sábado, 11 de febrero de 2017

El conejito que quiere dormirse

Comenzaré diciendo que una de las peores cosas que llevo en esto de ser madre es el no dormir, y es que no fui agraciada con uno de esos bebé reborn a los que tienes que despertar para las tomas y que, a las pocas semanas de vida, duermen la noche del tirón...

Pues no señores... para mi "desgracia" mi hijo fue un recién nacido "normal". Un bebé al que tenía encima mía 23h y 55min al día. Cuando no era en las, interminables y cíclicas, tomas de pecho, era porque lloraba, cuando no porque dormía y claro, yo no sé vosotros pero en esta Santa casa pudimos comprobar que tanto la cuna como la minicuna las compramos modelo faquir, es decir, de las que tienen pinchos.

Pronto, no nos quedó más remedio, aceptamos que un recién nacido era así DEMANDANTE y que esto era la realidad de ser padres. ¡Que oye!, como se suele decir, "sarna a gusto no pica..."pero mortifica.

Pasaron los años... casi tres y la cosa medio mejoró pero aún no dormimos todo lo que nosotros y nuestro cuerpo querríamos, y tampoco creo que lo volvamos a hacer nunca más .Martín tiene "microdespertares" de los cuales él no se entera pero que a nosotros en ocasiones nos dejan en vela a las 4-5 de la mañana (como es el caso en estos momentos). Mi cara de zombie por las mañanas y mi sueño perpétuo dan fe de ello. Algo teníamos que hacer al respecto, aún no sabía qué pero algún remedio tenía que encontrar.

Poco antes de Navidad, buscando nuevos libros infantiles que pedir al Sr.Noel y a SSMM los RRMM de Oriente, me topé con un título, cuanto menos, curioso: "El conejito que quiere dormirse". Ni que decir tiene que atrajo toda mi atención y, de inmediato, Me dispuse a leer la sinapsis:

Portada del libro de Carl-Johan Forssén Ehrlin
 "El cuento de El conejito que quiere dormirse es un nuevo método para que los niños se duerman. Traducido a varias lenguas,  este libro revolucionario ha ayudado a miles de padres en todo el mundo a conseguir que sus hijos concilien el suelo gracias a las innovadoras técnicas psicológicas que aparecen a lo largo de la historia. 
Escrito en un lenguaje sencillo,  este libro logra que los niños se relajen y se queden dormidos antes incluso de que acabe el cuento."

Leí todas y cada una de las opiniones del libro... unos lo alababan, otros lo tachaban de inútil, de usar técnicas hipnóticas... bueno eran tan dispares las opiniones que decidí hacer lo que siempre que hago en estos casos... NO HACER NI CASO. Total en el caso de que no nos funcionará la pérdida no iba a ser muy grande y tenía ganas de probarlo.

Nos llegó la tarde de Nochebuena, y aunque tenía previsto probar a leérselo al peque al día siguiente (Nochebuena este año la pasábamos con mi família política y sabía que el peque llegaría a casa trasnochado y alterado, no era la situación ideal) cuando llegamos a casa Martín vio el libro en la cómoda de la habitación  (desde entonces es su sitio, a mano a la hora de dormir) y él mismo me pidió ir se lo leyera.

He de decir que antes, por la tarde tras recogerlo, me leí el prólogo y las "instrucciones de uso". Me hizo muchísima gracias que recaídas en que no se leyera en voz alta junto a una persona que estuviera conduciendo... ¿tal "poder" tenía el dichoso libro?, pronto lo descubriríamos. También indicaban que debíamos procurar que el niño estuviese cansado y tranquilo... "¡obvio!, ahora vienen estos descubriendo América", pensé. Continué leyendo las "instrucciones" y también señalaban que encontraría frases y palabras subrayados en negrita, estas había que enfatizarlas, otras en cursiva, las que había que leer despacio y susurrando y entre corchetes indicaciones como "bostezo","Nombre del niño", "realiza esta acción"... ¡me resultó muy gracioso!.

Intrucciones para el lector
Con todas la instrucciones claras y sin muchas expectativas, ¡nos dispusimos a leer el cuento!. La primera página quería ver, tocar, enredar... pero yo seguí leyendo como si nada... la segunda se "resistía" a prestar atención pero ya estaba algo más calmado. Yo seguía leyendo. Llegamos a la tercera página y empezó a tomar posición, la historia le estaba "atrapando" (deciros que desde la primera frase el libro introduce al niño como coprotagonista junto a Carlitos, el conejito, y lo va reforzando según avanza esta), a la cuarta creo que ya no llegó despierto! Pero aún así yo seguí leyendo, quería conocer la historia de principio a fin. Martín estaba profundamente dormido y esa primera vez con y gracias a Carlitos, se durmió sin su tetita. Lo reconozco, ¡casi lloro de emoción!.

Al día siguiente repetimos y obtuvimos el mismo resultado. BIEN. Tercer día, dormido cual liron. Peeeeero, llegó el cuarto día y "pinchamos". ¿qué había pasado?, yo había leído exactamente igual que los tres días anteriores... ¿o No?. La verdad, es que deberían poner en las instrucciones: "procure que el niño esté cansado y relajado y el lector también", al menos relajado... tres días de fiestas y comilonas familiares habían hecho mella en mis energías y paciencia... no "fallaba" el método ni Martín, ¡la que fallaba era Yo!.

Entendí, al menos creí hacerlo, el por qué fallaba el método en ocasiones... dejé pasar unos días para "recuperarme" y tratar de retomar a Carlitos.

Pasó una semana y le pregunté a Martín después de cenar si quería que fuésemos a la cama a leer el cuento de Carlitos, emocionado me dijo que sí. Leímos tooodo el cuento, con muuuucha paciencia y recordando que había que estar tranquilo para seguir leyendo. Terminamos el cuento y... media vuelta y a dormir. Así, tal cual. Nunca más hemos vuelto a terminarlo, creo que necesitaba conocer la historia hasta el final.

Ahora lo que hacemos es que el día que está más alterado de lo normal abandonamos. Martín ya sabe que para poder leer "su cuento con Carlitos", tenemos que estar atentos y tranquilos, lo que no quita algún "¿a ver?", "¿dónde estoy Yo?", querer tocar, interpretar con movimientos... pero si está, más o menos quieto, relajado y concentrado en el cuento proseguimos con él. ¡Y la verdad que a nosotros nos funciona!.

Si me preguntáis a partir de qué edad se recomienda... pues no sabría deciros exactamente pero yo creo que no menores de dos años. El lenguaje es sencillo pero no sé si del todo comprensible para niños más pequeños, ciertamente en el libro no indican edad mínima recomendada.

Sobre quien lo tacha de técnicas de hipnosis... bueno, yo no diría tanto la verdad. Bien es cierto que hay una parte de relajación dónde se le guía al niño relajando las distintas partes del cuerpo de los pies a la cabeza.

La repetición de palabras como "sueño", "dormir ahora", bostezos repetitivos, un entorno de luz cálida y tono suave y relajado en la lectura... pues invita a dormir!.

Relajamos todo el cuerpo de pies a cabeza 
El ejemplar que nosotros adquirimos viene acompañado de un cd que contiene el "audiolibro", el cual quiero escuchar yo sola antes de probar a ponérselo a Martín.  También os digo que prefiero tener ese momento nuestro antes de dormir, pero que sepáis que está y es una opción.

Relatada nuestra experiencia más que positiva, (anoche de hecho se durmió en la segunda página!!) os animo a que lo probéis si, como a nosotros, os cuesta lloros y disgustos la hora de ir a dormir.

Podéis adquirir el libro en cualquier librería, en Amazon (os dejo el Link del libro pinchando aquí) o, si queréis hacer "la prueba del algodón", consultar en la biblioteca de vuestro municipio si lo tienen y probar con el préstamo.

¿Conocíais a Carlitos el conejito?, ¿vuestros peques duermen bien?, ¿qué rutinas seguís a la hora de iros a la cama?.

Espero vuestros comentarios que SIEMPRE me encanta recibir y de los cuales aprendo un montón.

Un besazo! Hemos vuelto!.