miércoles, 26 de abril de 2017

Por siempre en nuestro corazón - 26 de abril

26 de abril... una fecha que siempre estará grabada a fuego en mi corazón... 26 de abril... como cada año, y ya van 4, mi corazón se vuelve a romper, se desgarra lentamente según se acerca la fecha... 26 de abril... el día que perdí mi alma... 26 de abril... el día que os fuisteis...

"Pasará"... "tendrás más hijos"... "eres joven"... "ha sido lo mejor"... "la naturaleza es sabia"... ¡NO!, ¡NO!, ¡NO! y ¡NO!. No pasa... aprendes a vivir con tu pena... tienes mas hijos pero no los que se fueron... los años pasan... no es lo mejor perder un hijo (ni dos)... la naturaleza no es sabia si no cruel.

Nadie nunca jamás puede medir el dolor de un semejante, ni un familiar, ni un amigo, ni tu mismo puedes saber lo que duele hasta que no pasas por ello... estoy cansada de oír "palabras de aliento" que no hacen más que ridiculizar la pena ajena... lo hacen por bien, me consta, lo sé... pero por propia experiencia sé que lejos de consolar hieren.

Hace cuatro años que mi marido y yo perdimos a nuestros hijos y, a día de hoy, os aseguro que aún duele. 20 semanas de embarazo, el 5º mes... mientras para algunas mamás es cuando empieza a ser notorio su estado gestante, cuando estás albergando la vida de dos minipersonitas la cosa es más que evidente...  ¿Creéis que si hubiera pasado una semana antes, o 4 después hubiese sido menos o más traumático? quizá sí, quizá no... lo único que cambia que estés en una etapa u otra del embarazo es lo "visible para el mundo" que este sea y la cantidad de recuerdos e ilusiones que te haya dado tiempo a compartir. Desde el día que me enteré del positivo sentí tanto amor, tanta alegría... cuando supimos que eran dos (y una vez superado el "susto" inicial) ¡mi corazón y mi amor se multiplicó!.

Mario y Joel 22 días antes de marcharse


Desde un principio fueron grandes luchadores... de poco más de 7 semanas un gran hematoma casi los arranca de mi vientre, pero mis pequeños lucharon por quedarse... hasta que el destino dijo "Hasta aquí", fue en la semana 20... la mitad del embarazo... no me dolió más que a ti, ni menos que a ti... es mi pena... mi pena es mía... no quiero que la magnifiques ni que la menosprecies. Si no sabes qué decir, no hables, no digas nada, pues seguramente tus palabras hieran.

Al compartir mi dolor he conocido más historias de muerte perinatal silenciadas... unas con un embarazo a término (muerte perinatal), otras con pocas semanas, alguna de pérdida de uno de los bebés mientras que el otro llegó (gracias a la vida) a nacer perfectamente... pero TODAS coincidimos en lo mismo... no hay un sólo día en que esos bebés no sean recordados y por SIEMPRE amados.

De ese día lo recuerdo todo... Recuerdo el momento en que supimos qué estaba pasando realmente... recuerdo cómo me dieron la noticia de que estaba en trabajo de parto y que no había vuelta atrás... "Son muy pequeños, no hay opción" me dijeron... allí, sola, mientras mi marido estaba en el pasillo sin saber qué pasaba, allí, en ese mismo instante dejé de sentir... lo que vino después quedará para nosotros, demasiado amor, dolor y lágrimas se derramaron... estando ya en planta, en el silencio de un pasillo largo de la planta de maternidad, apartada de todas esas habitaciones que gritaban vida, los pasos acelerados de alguien por el pasillo, se pararon en seco al llegar a la puerta de mi habitación, una GRAN AMIGA y su marido (otro GRAN AMIGO) corrieron a nuestro lado para estar junto a nosotros en esos horribles momentos... Ella hacía unos meses había perdido también a su bebé... pocas semanas de embarazo, pero mucho dolor en el corazón... la delicadeza de sus abrazos, su apoyo, sus silencios... Ella fue mi primera muleta, la siguiente fue un ángel, un ángel de los de carne y hueso y con el que, para mi orgullo, comparto sangre (aunque he de decir que esto es lo de menos porque sé que se entrega en cuerpo y alma por quien quiere, ella es así). También pasó por este trago amargo de perder a un hijo... nuestras horas al teléfono, nuestras conversaciones, nuestras lágrimas derramadas juntas... me prometiste que volvería a respirar, aunque no lo creyera posible... aunque en esos momentos todo fuera oscuro, triste y feo... y así fue.

Hace muy poco, se puso en contacto conmigo otra mamá que ha perdido a su bebé hace bien poquito, me decía que nuestra vivencia le estaba ayudando... con eso me quedo, así ya todo cobra sentido. Mis niños pasaron por nuestras vidas para enseñarnos que el amor es infinito, en cantidad, intensidad y tiempo... y que si bien "la naturaleza, en ocasiones, NO es sabia" todo hecho bueno o malo nos reporta una enseñanza, todo pasa por algo, tiene un fin, eso al menos es lo que quiero creer yo.

Este año mi homenaje a mis pequeñas estrellas debía de ser de esta forma, reivindicando su presencia, y la de todos los bebés que se fueron antes de llegar, en nuestras vidas... por ti Miriam, por tu bebé eterno que SIEMPRE brillará en el cielo y en tu corazón y por ese bebe arcoíris que llegará para devolverte la alegría, la ilusión y la esperanza.

Por Mario y Joel, que nos dieron la lección de vida más grande y nos regalaron a Martín, mi bebé arcoíris... mi niño de luz.

En nuestro corazón, en nuestra vida, para siempre.