@YmiMundoCambio

martes, 16 de mayo de 2017

El pito... ¿no se toca?. Historia de una BALANITIS (II)



Hace unos meses os contaba aquí cómo un tarde, sin más, nos encontramos con una Balanitis de órdago. Para quien no leyera el post y/o no sepa qué es eso de la BALANITIS os resumo breve y coloquialmente: dícese cuando se da lugar a una inflamación en el pene que viene dada bien por una infección o por uso de jabones inadecuados (irritantes), entre otras causas... ¡¡¡vamos que aquello está cual higo chumbo!!!.

La BALANITIS de Martín fue bastante grande, y sorpresiva, ya que unas horas antes "su colita", aparentemente estaba normal. Como os conté en su momento, con unos lavados y el antibiótico en crema que nos mandaron en pocos días el peque estaba como nuevo. Pese a ser conocedores del tema y haber leído sobre ello antes de que al peque le pasara (y ser conscientes de que es algo muy habitual en niños pequeños que aún tienen fimosis fisiológica) es algo bastante aparatoso y en ese momento ni lecturas previas ni leches solamente ves "aquello" como un pimiento colorado y a tu hijo que chilla como un loco si, incluso, le roza el aire...

Al par de semanas de finalizar el tratamiento que nos indicaron nos fuimos al urólogo con el informe de urgencias que nos dieron y a que revisara que todo estaba en perfecto estado. El doctor, joven y muy amable, fue un gran fiasco para mí... yo (la leida sobre el tema) iba casi convencida a que no le iba a dar mayor importancia y sería un "todo correcto para casa" y, bueno aunque sí fue así no fue del todo como esperaba... le explicamos el motivo de nuestra visita y pasamos a la camilla para que pudiera ver cuánto se retraia el prepucio. ¡Cual fue mi sorpresa cuando el glande se dejo ver hasta casi la mitad!, antes de la balanitis no lográbamos bajar el prepucio casi nada. Aún así, su recomendación fue que furante un mes le aplicáramos una pomada en el prepucio, preferiblemente dos veces al día y una de ellas tras el baño, para que la piel estuviera más blanda y receptiva para su aplicación y fuéramos retrayendo con cada aplicación.

Decidimos posponer la aplicación del tratamiento ya que tras la balanitis y sus curas el prepucio se retraia bastante bien, aunque aún no era total y dado que el prospecto de la pomada en cuestión indicaba que el tratamiento eran corticoides puros y duros... pues decifimos esperar un poco y ver cómo se desarrollaba todo.

"La mayoria de las fimosis fisiológicas remiten antes de los tres años, si no es así, es importante consultar con vuestro pediatra"


Pasaron las semanas, meses... y lejos de abanzar con el tema, nos dimos cuenta de que habíamos dado un paso atrás. No sé si será normal, pero el prepucio volvía a estar como al principio. Y el tema de "sacar el gusanito" como le llamamos en casa, lo lleva-ba un poco mal. Fue entonces cuando seguir las indicaciones del urólogo. Normalmente a los tres años las fimosis fisiológicas han remitido, aunque algunas pueden persistir hasta edades posteriores sin causar mayor problema y resolviéndose cuando el niño empieza a explorar su cuerpo. Pero la verdad es que sopesamos el tema, valoramos diferentes opciones, consensuamos y finalmente ganó el seguir las indicaciones médicas.

Aprovechando el inicio de mes comenzamos el tratamiento. En la visita a la consulta del urólogo, este nos explico el modo de aplicación y su frecuencia, 1-2 veces al día, en caso de aplicar 1 hacerlo tras el baño e ir probando todos los días a retirar un poco más. Y así comenzamos, 1 aplicación tras el baño y bajando el prepucio SIN FORZAR, muy importante el no hacerlo ya que el mítico tirón lejos de ser beneficioso puede producir desgarros que conllevan a empeorar el pronóstico de la fimosis, sin mencionar del daño físico y psíquico ocasionado a los pequeños.

En casa cada vez que hemos tenido que dar un tratamiento a Martín, que por suerte han sido pocas veces, le hemos ido preparando y explicando, en un lenguaje adaptado a su edad por supuesto, qué íbamos a hacer, cómo (contando siempre con su ayuda) y el por qué. Es algo que nos parece super importante ya que, el que ellos sepan qué va a pasar, hace que estén más calmados, participativos y, sobre todo, tengan seguridad.

"El uso de cualquier medicamento debe ser prescrito por un facultativo" 

He de decir que un par de días bastaron para empezar a ver resultados y a día de hoy, 15 de tratamiento, estamos muy satisfechos de los progresos. Estamos justo a mitad de tratamiento y ciertamente el cambio ha sido brutal, si bien es cierto que, una vez terminado, continuaremos con los ejercicios se haya logrado o no el objetivo con la aplicación de los corticoides de uso tópico. Una operación de fimosis no cabe como opción para nosotros de momento, otra cosa bien sería que existieran infecciones de repetición y/u otros problemas, pero si no se consigue, hasta que no sea más mayor nos parece innecesario el meter a un niño tan pequeño en quirofano, con una anestesia general siendo que esta tiene más peligro que la propia operación.

Por último recordar que, los medicamentos tratamientos (sobre todo los que administramos a niños) deben suministrarse bajo supervisión médica, quizá para vosotros que me estáis leyendo sea algo lógico pero no os hacéis una idea de la cantidad de veces que me han " recomendado" la pomada en cuestión... y no, el jugar a médicos lo dejamos para los pequeños que nosotros ya tenemos una edad, ¿verdad?.

En unos 15 días visitaremos al urólogo y veremos resultados... aunque lo que ya sé es la respuesta a mi pregunta: "el pito...¿no se toca?" Yo digo SI pero ¡con cuidado!.